Playa Balandra, La Paz

Playa Balandra es una playa de singular belleza y especial encanto.  Cristalinas y someras aguas de tonalidades azul turquesa, arena blanca y cerros de color cobrizo  conquistan las miradas de los visitantes.

Está ubicada cerca de La Paz, en el estado de Baja California Sur. Como en el resto de la península de Baja California Sur, el clima en la zona es semidesértico, por lo que la flora y fauna presente resulta exótica y de extrema belleza.

Algo que cautiva de esta playa es la virginidad del paisaje. En la playa y sus alrededores hay muy pocas señales de la intervención humana. Ello le da al lugar un toque de magia e intimidad que es imposible conseguir en otras playas más concurridas de México.

Playa Balandra, piscina natural

Me es imposible dejar de comparar la Playa Balandra con una extensa piscina natural.  Ello debido a que es poco profunda, cualidad que me permite adentrarme caminando por un largo trecho desde su orilla. De hecho, durante la marea baja, es posible alejarse de la orilla en dirección al mar hasta medio kilómetro.

Playa Balandra. Foto cortesía de Rafael Saldaña

La poca profundidad del agua y la tranquilidad de la corriente hacen que esta playa sea todo un deleite para los niños. Sin duda, ellos pueden disfrutar allí de un baño playero sin correr mayor riesgo, para tranquilidad de sus padres.

El clima semidesértico de la zona obliga a tomar previsiones al momento de disfrutar de esta playa. Durante día el calor y la incidencia solar son muy altos. Por ello, hay que moderar la exposición al sol, y llevar un protector solar biodegradable.

El disfrutar de la virginidad del paisaje tiene un precio: en la playa existen pocos servicios.  En lo particular aconsejo llevar bebidas y comidas, ya que no hay ventas de ellos en la playa. Igual recomiendo portar sombrillas, aunque en la playa igualmente hay algunas instalaciones de resguardo al sol, tipo palapas.

Piedra de la Balandra

Una peculiar formación rocosa se ha transformado en un símbolo de esta playa, e incluso de la región. La misma es conocida como la Piedra de la Balandra. Cada semana, centenas de turistas de todas las nacionalidades desfilan hasta ella, para tomarse una foto de recuerdo.

Piedra de la Balandra. Foto cortesía de Francisco Contreras

La Piedra de la Balandra es una formación natural con forma de hongo, que parece desafiar la gravedad. Una gran masa rocosa es sostenida por una delgada columna del mismo material, con forma de cuello.  Esta escultura  ha sido moldeada durante miles de años por la erosión de las olas y el viento.

La vista que ofrece esta formación es increíble. En primer plano, la roca con su peculiar forma, soportada en un islote rodeado de azules aguas. Al fondo, cerros rojizos coronados en un resplandeciente  cielo  azul. Sin duda acá es posible tomar espectaculares fotografías con un mínimo esfuerzo.

Actividades complementarias

Hay una serie de actividades que se realizan en la playa, que permite el disfrute del paisaje, y la observación su  flora y fauna de la región. Dada la particularidad del ecosistema, son oportunidades que el visitante no debe desperdiciar.

Una de esas actividades, es el buceo con esnóquel.  Esta  favorecida por lo cristalino que resulta su agua, lo que permite una visión perfecta. Hay determinados sitios de la playa donde es posible la observación de algunas especies marinas que habitan en las aguas someras. Sólo en ocasiones están disponibles en la playa equipos en alquiler, así que lo mejor es llevar uno propio.

Playa Balandra. Foto cortesía de Bella Toscano

Es posible recorrer la playa en kajak, ya que hay un servicio de alquiler de estas embarcaciones en el lugar. En lo particular, disfruto al máximo navegar por toda la extensa playa, lo que me produce una sensación relajante. Y me permite llegar a lugares desde donde puedo admirar la magia del paisaje en todo su esplendor.

Para los amantes del senderismo, hay diversas rutas que permiten la exploración del entorno. Conducen a lugares donde se pueden contemplar las aves, peculiares formaciones marinas, o incluso explorar  una pequeña gruta.  La amable gente del lugar siempre está dispuesta a informar todo lo necesario sobre estas rutas.